Premio ALBA CULTURAL PRIMERA COPIA 32º Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana
Selección de Work in progress 25º Festival Internacional de Cine de Mar del Plata
Selección Oficial Mostra de Cine Latinoamericano de Cataluña, Lleida
Selección Muestra de Cine Argentino ARGENCINE 2011
Declarada de Interés Cultural por la Municipalidad de Mar del Plata
Declarada de Interés por el INCAA
Clarin, Miguel Frías.
"Además del relato central, la película -rodada en Moscú, Bielorrusia, Letonia y ciudades argentinas- abunda en climas, en general nostálgicos, transmitidos con gran pericia técnica y un grado de profesionalismo infrecuente en documentales nacionales. Sin subrayados, el realizador juega con el antagonismo de los sistemas económicos. Hablamos de hombres que partieron de un país con un Estado todopoderoso y encallaron en otro con un Estado débil, en achicamiento: la Argentina menemista."
La Nación, Claudio Minguetti.
"Bustos consigue su propósito y pone en boca de Viktor un par de reflexiones memorables. "Nostalgia, sí hay, pero tenés que dominar eso. ¿Mi futuro? Nadie lo sabe, nadie sabe su futuro", dice en la cubierta de un barco desolado en Comodoro Rivadavia, con el soplido del viento como fondo."
Otros Cines, Diego Batlle.
"...un nivel de producción infrecuente en el medio local (se rodó en Moscú, Bielorrusia, Letonia, Mar del Plata y la Patagonia Argentina, y hasta se terminó en fílmico), porque regala una calidad de imágen, sonido y edición de primer nivel, pero al mismo tiempo extraña cierta audacia, cierta "incorrección", ese riesgo de salirse de la fórmula, de lo preestablecido, de quebrar el decálogo del "buen" documental".
La Prensa. Juan Carlos Fontana.
Misael Bustos en su opera prima consigue una historia emocionante, épica y a la vez histórica, incluye fragmentos de noticieros, fotos y el testimonio directo de sus protagonistas, a los que parece perseguir un estado de soledad constante y la pérdida de un idioma para dar lugar a otro nuevo, que se habla con dificultades, aunque eso no impidió que hicieran el esfuerzo por comunicarse, en pos de reconstruir sus vidas.
Pagina 12. Diego Braude.
El fin del Potemkin es una película que, desde los climas que genera, se construye como un rompecabezas. El viento sopla permanentemente y maquinarias fantasma siguen murmurando una partida que nunca se concreta, para regresar a un mundo que ya no existe.
Diario Tiempo Argentino.
El estreno de El fin del Potemkin, más allá de posibles análisis, ofrece una chance de disfrute poco frecuente en el cine: la de acercarse a un relato donde historia e Historia se funden para entregar varios retratos de sugestiva duplicidad. Entre sus imágenes más elocuentes, un padre escucha la voz grabada de una hija a la que no oye hace más de veinte años y, frío como nieve soviética, llora sin que la cámara alcance a notar los fantasmas de sus lágrimas. El fin del Potemkin logra captar con delicadeza esa tensión entre el deseo de volver y la lucha contra la nostalgia.